El primer ministro de Polonia, Donald Tusk, recibió “con satisfacción y esperanza” el compromiso anunciado por el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, para investigar en profundidad la masacre de Volinia, ocurrida durante la Segunda Guerra Mundial y atribuida a ultranacionalistas ucranianos. El episodio dejó decenas de miles de polacos muertos y volvió a tensionar la relación histórica entre ambos países, aliados frente a Rusia en la guerra de Ucrania.
Zelenski anunció que se publicarán los archivos de la Inteligencia ucraniana y del Servicio de Seguridad vinculados con la masacre. La decisión se conoció después de un nuevo cruce entre Varsovia y Kiev por la interpretación de ese pasado y por el reconocimiento a integrantes del Ejército Insurgente Ucraniano (UPA), señalado en el borrador como responsable de la matanza.
El conflicto se intensificó cuando Zelenski denominó “Héroes del UPA” al Centro de Operaciones Especiales Norte de las fuerzas de operaciones especiales del Ejército. En respuesta, el presidente polaco, Karol Nawrocki, anunció el retiro de la Orden del Águila Blanca, la máxima condecoración de Polonia, que había sido otorgada a Zelenski por el entonces mandatario polaco, Andrzej Duda.
Tusk había pedido el fin de semana anterior que Kiev aceptara la “verdad” sobre lo ocurrido. Este sábado, luego del anuncio del presidente ucraniano, respaldó sus palabras y decisiones sobre la relación bilateral.
“Con satisfacción y esperanza acepto las palabras y decisiones de Zelenski, relativas a las relaciones entre nuestros países, que deben basarse en el respeto mutuo y la verdad. Estamos listos para un diálogo serio y amistoso en los asuntos que nos unen y en aquellos que hoy nos dividen”, afirmó el primer ministro polaco.



