El Gobierno español advirtió que no respaldará la incorporación de nuevas lenguas al régimen lingüístico de la Unión Europea como consecuencia del ingreso de futuros Estados miembro si antes no se aprueba la oficialidad del catalán, el euskera y el gallego. La posición será planteada en el próximo Consejo de Asuntos Generales, donde España pidió incluir como punto varios la cuestión de las “lenguas oficiales y ampliación”.

“No es posible para España aceptar nuevas lenguas oficiales si antes no se ha aprobado la oficialidad del catalán, el euskera y el gallego”, señalaron fuentes del Ministerio de Asuntos Exteriores. De esta manera, el Ejecutivo elevó el tono en su reclamo para que esos tres idiomas sean reconocidos como lenguas oficiales de la UE.

España presentó formalmente la solicitud en agosto de 2023, en el marco del acuerdo alcanzado con Junts para obtener su respaldo a la nueva legislatura. La modificación requiere la unanimidad de los 27 Estados miembros, un consenso que hasta ahora no fue alcanzado.

El Gobierno sostuvo ante sus socios europeos que la iniciativa constituye una prioridad. En esa línea, el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, afirmó que se trata de una cuestión de tiempo y expresó su convencimiento de que finalmente se aprobará. El secretario de Estado para la UE, Fernando Sampedro, también había planteado esta condición en relación con la ampliación.