En un fenómeno que ha capturado la atención mundial, la conmovedora historia de un mono llamado Punch ha generado un aluvión de ventas en Lima. Este pequeño primate, que fue rechazado por su madre y encontró consuelo en un peluche en el zoológico Ichikawa de Japón, ha trascendido su historia original para convertirse en un símbolo de ternura y resiliencia, especialmente en el ámbito comercial peruano.

Los comerciantes locales han sabido aprovechar la viralidad del video que muestra a Punch abrazando su peluche. En diversos mercados y ferias, la narrativa de su abandono ha impulsado la venta de una variedad de productos, desde polos personalizados hasta peluches y piñatas. En Gamarra, uno de los emporios comerciales más grandes del país, los polos con la imagen del mono se han vuelto tan populares que se han desbordado las existencias. “Estos polos se están vendiendo como pan caliente; este monito nos ha levantado el negocio”, comentaba una vendedora satisfecha.

En el Mercado Central, Punch ha tomado la forma de piñata, aunque con un giro particular: los clientes no quieren golpearla. “La gente le tiene tanto cariño que prefieren no hacerle daño”, explicaba un artesano, quien ha adaptado la piñata para incluir dulces en pequeños accesorios en forma de plátano. Además, la demanda de peluches ha superado las expectativas, con un primer lote de doscientos unidades agotado antes de su lanzamiento. La historia de Punch, que comenzó como un contenido viral, ha encontrado un hogar en el corazón y en los hogares de los peruanos.