El embajador de Estados Unidos en Chile, Brandon Judd, aclaró este miércoles que su país no realizó una investigación independiente sobre los disturbios ocurridos durante el estallido social chileno de 2019. La explicación se produjo después de que el Ministerio de Exteriores lo convocara por declaraciones en las que había responsabilizado a activistas de izquierda por los hechos.

Tras reunirse con el responsable de la cartera de Exteriores, Francisco Pérez Mackenna, Judd sostuvo ante los medios que la conclusión atribuida a la Inteligencia estadounidense se elaboró a partir de información proveniente de Chile. Según explicó, fueron revisados antecedentes del Congreso chileno, académicos y policías.

“No hicimos una investigación independiente, lo que hicimos fue revisar la información que venía de Chile”, afirmó el embajador. Sus declaraciones fueron realizadas luego de que, en una entrevista con CNN, asegurara que “sin duda, la evidencia apunta a que fueron activistas de izquierda quienes perpetraron” los disturbios registrados en 2019.

En aquella oportunidad, Judd también había señalado que la Inteligencia de Estados Unidos le indicaba que los hechos habían surgido “categóricamente” de organizaciones de izquierda o de ideología de izquierda. Al mismo tiempo, había precisado que las agencias estadounidenses analizaron información, pero que no enviaron personal a territorio chileno para llevar adelante una investigación.

La convocatoria diplomática se concretó después de que el Ministerio de Exteriores chileno señalara que esos antecedentes no habían sido entregados a la Justicia del país. La aclaración del embajador se centró en el origen de la información utilizada y en el alcance de la intervención de los organismos estadounidenses.