El Ejército colombiano se ha visto envuelto en una controversia tras un reciente incidente durante un ejercicio de entrenamiento, que resultó en la muerte de un soldado y dejó a otros siete heridos. Este suceso ha suscitado preocupaciones sobre la seguridad y el estado de mantenimiento del sistema de artillería Obús, utilizado en diversas operaciones militares.

Documentos internos revelan que, meses antes del accidente, la inspección del Ejército había emitido alertas sobre fallas técnicas en estos equipos. En diciembre de 2024, se reportaron desviaciones significativas en la precisión de los disparos, que variaban entre 200 y 500 metros a distancias de 10 y 15 kilómetros. Estas irregularidades se atribuyeron al desgaste de las cajas de elevación, un elemento crítico para el correcto funcionamiento del sistema.

A pesar de las advertencias, la actualización necesaria de los datos balísticos en el software del sistema no se llevó a cabo de manera adecuada, lo que generó dudas sobre la fiabilidad del sistema Neli. Aunque el Ejército ha defendido su utilización, argumentando que en 2025 se realizaron 4.951 disparos sin incidentes, la investigación interna ha puesto de relieve la necesidad de un control más riguroso en la gestión de estos equipos, especialmente en un contexto donde la artillería Obús juega un papel central en las operaciones contra grupos armados ilegales como el ELN.