Durante mucho tiempo se asumió que cada nueva generación sería más progresista que la anterior; sin embargo, esa creencia está siendo cuestionada. Investigaciones recientes tanto en España como a nivel global indican que un número creciente de jóvenes se inclina hacia posturas más conservadoras en comparación con sus progenitores, mostrando un apego a valores tradicionales en aspectos como la familia, la seguridad y las relaciones amorosas. Un estudio reciente del Barómetro Juventud y Género de FAD, publicado la semana pasada, revela que solo el 38,4% de los jóvenes españoles se identifican como feministas, la cifra más baja desde 2021, cuando alcanzó el 49,9%. Además, casi la mitad de los encuestados asocia el feminismo con intereses políticos.

El informe de FAD Juventud analiza las dinámicas de las relaciones interpersonales y la percepción de desigualdades y violencia de género, reflejando una juventud dividida en torno a la cuestión feminista. Mientras que el 49,2% lo ve como una herramienta política, otra fracción similar considera que es esencial para lograr la igualdad. A medida que aumenta la edad, el apoyo a las ideas feministas también crece, alcanzando su máxima expresión entre aquellos de 30 a 39 años, con un 52,2% de respaldo.

En el ámbito de las relaciones personales, los jóvenes muestran una clara preferencia por la igualdad, con un 81% a favor de la comunicación abierta y un 77% apoyando la igualdad de derechos y responsabilidades. Sin embargo, la realidad presenta un contraste preocupante: el 32,1% de las mujeres reporta que su pareja se irrita si no responde rápidamente a mensajes o llamadas, mientras que el 27,3% ha experimentado revisiones de sus dispositivos móviles. Esta coexistencia entre ideales igualitarios y prácticas controladoras es especialmente notable en las experiencias de las mujeres. Además, casi la mitad de los jóvenes sostiene creencias vinculadas al amor romántico, como la idea de que una relación implica una entrega total a la otra persona y que debe ser un compromiso de por vida desde el inicio. Factores como la polarización en redes sociales y la influencia de discursos políticos de ultraderecha parecen contribuir a este desvío hacia posturas más conservadoras y un distanciamiento del feminismo.