El estrecho de Ormuz, un punto clave para el comercio de petróleo a nivel mundial, enfrenta un virtual estancamiento en el tráfico de embarcaciones petroleras debido a un bloqueo del Ejército iraní. Esta situación ha provocado una notable reducción en la producción de crudo en los países del Golfo, lo que ha impactado directamente en los precios internacionales de los hidrocarburos. Según reportes, las tensiones en la región se han intensificado tras los recientes ataques atribuidos a Irán en respuesta a las acciones conjuntas de Estados Unidos e Israel, llevadas a cabo el 28 de febrero.

En este contexto, el precio del barril de crudo Brent, que es la referencia principal para Europa, ha superado los 105 dólares por unidad, marcando un incremento de más del 2% en las primeras horas de este lunes. Esta cifra se aleja significativamente de los 72 dólares que se registraban antes de que comenzaran las hostilidades. En paralelo, el barril de West Texas Intermediate (WTI), que es el referente para Estados Unidos, ha alcanzado los 98,57 dólares, con un aumento del 1,7%. La volatilidad en los precios ha sido notable, ya que días atrás el Brent llegó a tocar los 118 dólares, impulsado por la expectativa de que el conflicto regional se prolongue.

Como respuesta a esta crisis, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha decidido liberar 400 millones de barriles de sus reservas estratégicas, la mayor cantidad en su historia. De este total, Estados Unidos contribuirá con 172 millones de barriles, y los primeros 86 millones comenzarán a ser despachados a los mercados a finales de esta semana. Esta medida busca estabilizar los precios energéticos, que se han visto afectados tanto por el conflicto bélico como por el cierre parcial del estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente una quinta parte del petróleo que se mueve por mar en el mundo, así como importantes volúmenes de gas natural licuado y fertilizantes.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha instado a naciones que se benefician del comercio a través del estrecho, como China, Japón, Francia, Corea del Sur y Reino Unido, a participar en una misión naval internacional para reestablecer el libre tránsito en esta vía vital. En sus declaraciones, Trump enfatizó que es razonable que aquellos que se benefician del estrecho contribuyan a su seguridad, advirtiendo que la falta de respuesta podría llevar a un futuro complicado para la OTAN, dada la dependencia de Europa y China del petróleo de la región.