El 21 de febrero de 1848, se publicó por primera vez el "Manifiesto del Partido Comunista", un texto de 23 páginas que capturó el clima de agitación que atravesaba Europa en ese momento. Con innumerables revueltas sociales en curso, desde Suiza hasta Italia, pasando por París y otras regiones, muchos creían que el continente se encontraba al borde de una revolución. Las primeras líneas del manifiesto, que hoy son ampliamente conocidas, reflejan esta convulsión: "Un fantasma recorre Europa: el fantasma del comunismo...".

Pese a que el documento fue editado en Londres, su primera versión fue publicada en alemán bajo el título "Manifest der Kommunistischen Partei", escrita por los revolucionarios alemanes Karl Marx y Friedrich Engels, a instancias de la Liga de los Comunistas. La incorporación de Marx y Engels a esta organización, liderada por obreros exiliados, se dio en un contexto de creciente descontento y la necesidad de fomentar la lucha por los derechos de la clase trabajadora. Su reticencia inicial se debió a la estructura verticalista de la Liga, que limitaba la democracia interna, pero aceptaron unirse tras su reorganización hacia un modelo más democrático.

La redacción del "Manifiesto" se realizó en un contexto de urgencia, ya que los acontecimientos políticos y sociales se sucedían a un ritmo vertiginoso. Historiadores como Eric Hobsbawm han descrito este periodo como un cataclismo económico que desgastaba a los antiguos regímenes, mientras levantamientos en diversas regiones de Europa anunciaban la llegada de una tempestad. Desde una insurrección campesina en Galitzia hasta la elección de un Papa liberal, todo apuntaba a que el continente estaba listo para una transformación radical, con el telégrafo como medio para comunicar las primeras noticias de una revolución inminente.