El Club de Exportadores e Inversores Españoles cuestionó la entrada en vigor de los nuevos aranceles del 10% aplicados por Estados Unidos a las importaciones procedentes de la Unión Europea. La entidad calificó la medida como “claramente proteccionista” y sostuvo que “no tiene justificación”, al considerar que profundiza la incertidumbre para las empresas españolas, afecta su competitividad y condiciona sus decisiones de inversión en el exterior.

El presidente del club, Antonio Bonet, afirmó que Washington busca “utilizar los aranceles como arma” para presionar “indiscriminadamente” y alcanzar distintos objetivos. Según planteó, algunos de esos objetivos son falsos, mientras que otros pueden ser reales, pero no guardan relación con los vínculos comerciales y económicos entre Estados Unidos y los países afectados.

La administración estadounidense intentó fundamentar los nuevos gravámenes en una investigación sobre los esfuerzos internacionales para combatir el trabajo forzoso en las cadenas de suministro. De acuerdo con la entidad española, la decisión tiene un impacto desigual sobre los diferentes sectores exportadores europeos y españoles.

Bonet recordó que la lucha contra el trabajo forzoso forma parte de la política comercial de la Unión Europea y que el bloque cuenta con legislación destinada a impedir la importación de productos elaborados mediante ese tipo de prácticas. En ese sentido, señaló que se trata de un objetivo compartido por las economías desarrolladas y que debería abordarse mediante mecanismos multilaterales, cooperación internacional y reglas comunes.