El Mando Central de Estados Unidos negó que la tripulación del portaaviones USS Abraham Lincoln atraviese una crisis psicológica colectiva, en respuesta a las denuncias de familiares de marineros que describieron agotamiento y dificultades durante el prolongado despliegue del buque en el golfo Pérsico.

El portaaviones lleva más de 200 días en alta mar. Había partido de San Diego en noviembre del año pasado con destino al Pacífico, pero a finales de febrero fue desviado hacia el golfo como parte de una operación militar contra Irán. Durante ese período, familiares de integrantes de la tripulación denunciaron problemas vinculados con la falta de suministros básicos, la contaminación del agua, la seguridad en cubierta y las interrupciones del servicio postal.

En ese contexto, un marinero cayó por la borda del USS Abraham Lincoln a principios de agosto y fue rescatado rápidamente, según precisaron fuentes militares. El episodio permanece bajo investigación. Además, un familiar había afirmado que el tripulante había saltado al agua.

El secretario de Defensa, Pete Hegseth, calificó las versiones difundidas en los últimos días como una “distorsión” de la realidad. Sin embargo, el Departamento de Defensa puso en marcha planes para enviar un portaaviones de relevo. El reemplazo previsto sería el USS George Washington, actualmente desplegado en el Pacífico.

Las declaraciones oficiales se produjeron mientras crece la preocupación entre los familiares por la duración de la misión y las condiciones a bordo del Lincoln. El presidente Donald Trump también se refirió el viernes al despliegue del portaaviones, aunque sus declaraciones no lograron disipar los cuestionamientos sobre el prolongado período de permanencia en alta mar.