Ubicado en la Baja Silesia, el castillo Książ se alza majestuosamente sobre un paisaje de colinas y bosques, siendo la tercera fortaleza más grande de Polonia. Su imponente estructura, que combina elementos del barroco y el renacimiento, evoca la imagen de un castillo de cuento de hadas, atrayendo a numerosos visitantes cada año.

Sin embargo, detrás de su magnífica fachada se oculta una historia entrelazada con la ambición y el horror, marcada por su vinculación con el régimen nazi y uno de los proyectos más enigmáticos del Tercer Reich. Desde su fundación en la Edad Media por el duque Bolko I el Estricto, el castillo ha sido testigo de numerosos acontecimientos históricos que han dejado huella en su destino.

Durante la dominación prusiana, Książ se convirtió en un símbolo de la aristocracia alemana, conservando un legado que aún se aprecia en su interior. Los visitantes pueden admirar salones decorados con lujo, como el Salón Maximiliano, que evoca el esplendor de la realeza europea. Sin embargo, el esplendor se ve interrumpido por la presencia de ascensores grises construidos por los nazis en 1944, que evidencian el oscuro capítulo del castillo durante la Segunda Guerra Mundial y su conexión con el Proyecto Riese, una red secreta de instalaciones subterráneas.

A medida que se desvelan las capas de historia de Książ, el misterio de su pasado continúa intrigando a historiadores y turistas. Hasta ahora, se han descubierto varios complejos subterráneos relacionados con este proyecto secreto, cuyo propósito final sigue siendo un enigma, añadiendo una atmósfera de intriga a este emblemático castillo.