Este sábado se cumplen dos décadas desde que se detuvieron las obras de construcción del hotel El Algarrobico en Carboneras, Almería, un proyecto que ha estado envuelto en controversias legales y ambientales. La revisión incompleta del permiso municipal ha frenado los trámites necesarios para su demolición, lo que ha generado un estancamiento que afecta tanto a los ecologistas como al Gobierno, que buscan recuperar la playa de Almería.

El edificio, inacabado y ubicado dentro del Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar, se erige sobre terrenos catalogados como protegidos. Recientemente, el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) reconoció que el Ayuntamiento de Carboneras cumplió con su obligación de modificar el plan urbanístico local, que ahora clasifica los terrenos de El Algarrobico como no urbanizables y de especial protección. Esta decisión es clave, ya que impide cualquier desarrollo nuevo en la zona.

Sin embargo, el hotel continúa en pie debido a la falta de avance en la revisión de la licencia de construcción otorgada a la promotora Azata del Sol en enero de 2003. Esta licencia ha sido cuestionada por infringir la Ley de Costas al ocupar la zona de servidumbre de protección de 100 metros sobre el dominio público marítimo-terrestre. A pesar de las acciones del Ayuntamiento para iniciar el proceso de revisión, los ecologistas han denunciado que se han dejado pasar los plazos, lo que podría dar lugar a demandas millonarias por parte de la promotora. En contraste, el Gobierno central ha comenzado la expropiación de casi la mitad de los terrenos donde se encuentra el hotel, en un intento por resolver la situación.