El Departamento de Estado de Estados Unidos ha instruido a todas sus misiones diplomáticas en el mundo a llevar a cabo evaluaciones de seguridad de manera urgente. Esta decisión responde a la compleja y cambiante situación en Oriente Medio, así como a las posibles consecuencias que podrían derivarse de la escalada de tensiones en la región. La comunicación fue emitida el martes y se ha hecho eco en diversos medios internacionales.
En el documento enviado, se establece que todas las embajadas deben constituir Comités de Acción de Emergencia (CAE), grupos compuestos por expertos de diferentes áreas que tienen como objetivo identificar y planificar estrategias frente a amenazas potenciales, además de revisar sus protocolos de seguridad. La misiva fue firmada por el Secretario de Estado, Marco Rubio, y emitida a solicitud del Subsecretario de Administración, Jason Evans.
Aunque en semanas anteriores ya se habían enviado instrucciones a las misiones en Oriente Medio, esta es la primera vez que se extiende la orden a nivel global en el contexto del conflicto con Irán. Desde el inicio de los bombardeos entre Estados Unidos e Israel el 28 de febrero, varias embajadas estadounidenses han sufrido ataques, lo que ha llevado al cierre temporal de algunas de ellas y a la evacuación de personal en diferentes países. Recientemente, la Embajada en Riad, Arabia Saudita, sufrió daños significativos a causa de un ataque con drones, evidenciando la creciente amenaza a las instalaciones diplomáticas estadounidenses.
La violencia no se limita a la región del Medio Oriente, ya que se han reportado incidentes en otras partes del mundo, como disparos frente al Consulado de Estados Unidos en Toronto y una explosión cerca de la Embajada en Oslo. Aún se desconoce si la reciente alerta o nueva información de inteligencia sobre ataques inminentes motivó al Departamento de Estado a ampliar sus órdenes de seguridad a todas las representaciones diplomáticas. Las embajadas estadounidenses tienen la obligación de informar a sus ciudadanos sobre cualquier amenaza creíble, de acuerdo con las políticas del Departamento de Estado.



