Este sábado, Estados Unidos e Israel llevaron a cabo ataques aéreos contra un depósito de petróleo en el sur de Teherán, marcando un hito en la escalada de tensiones en la región. Medios estatales iraníes informaron que las operaciones se concentraron en un área cercana a una refinería clave, aunque la infraestructura de la misma no sufrió daños significativos durante los bombardeos.
Según el Canal 14, los aviones israelíes bombardearon aproximadamente 30 grandes tanques de almacenamiento de petróleo, provocando incendios de gran magnitud en las instalaciones afectadas. El presidente estadounidense, Donald Trump, había anticipado estos ataques a través de un mensaje en redes sociales, donde advirtió que Irán enfrentaría un fuerte golpe y que se ampliarían los objetivos militares en territorio iraní por su comportamiento en la región.
En medio de esta escalada, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, reafirmó la disposición de su país a continuar la ofensiva contra Irán “con toda la fuerza”. Aseguró que Israel se ha convertido en una potencia regional y que los miembros del régimen iraní que depongan las armas no correrán peligro. Las autoridades locales informaron que equipos de emergencia se movilizaron rápidamente para controlar el fuego y evaluar los daños tras los ataques, que también incluyeron operaciones aéreas sobre el aeropuerto internacional de Mehrabad y varias plantas desalinizadoras en la isla de Qeshm, dejando a más de 30 comunidades sin acceso a agua potable.



