El Departamento de Estado de Estados Unidos acusó a China de impulsar una nueva acción de desestabilización en el Indo-Pacífico mediante las maniobras realizadas esta semana en el bajo de Masinloc, también conocido como arrecife de Scarborough. El área es escenario de un prolongado conflicto entre Beijing y Filipinas por el control de aguas y zonas de pesca en el Mar de China Meridional.
Washington también cuestionó el intento chino de establecer una reserva natural en el arrecife bajo su control. Según Estados Unidos, esa medida serviría para restringir el acceso de los pescadores filipinos a sus caladeros tradicionales. “Estados Unidos rechaza los continuos intentos de China de imponer su desestabilizadora ‘reserva natural nacional’ en el arrecife de Scarborough y negar a los pescadores filipinos el acceso a sus caladeros tradicionales”, afirmó el portavoz del Departamento de Estado, Tommy Pigott, en un comunicado.
La disputa se mantiene pese al laudo emitido el 12 de julio de 2016 por el Tribunal Permanente de Arbitraje sobre el Mar de China Meridional. El fallo, dictado en el marco de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, concluyó que las reivindicaciones marítimas de China sobre las aguas en conflicto carecían de fundamento jurídico, incluidas aquellas basadas en el argumento de un supuesto “derecho histórico”.
China se negó a participar en el proceso arbitral y desde entonces sostiene que el laudo carece de validez. A diez años de su dictado, el pronunciamiento tuvo un impacto limitado sobre la situación en el terreno y no logró destrabar el enfrentamiento entre Beijing y Manila, cuyas posiciones permanecen enfrentadas por la presencia, la navegación y el acceso a los recursos de la zona.



