El gobierno de la República Dominicana se encuentra ante un panorama incierto tras el anuncio de Estados Unidos de elevar los aranceles globales al 15%. Esta medida afectará de manera directa a los exportadores dominicanos, quienes ya enfrentan desafíos significativos en sus operaciones comerciales.
Las autoridades dominicanas, involucradas en las negociaciones comerciales con Washington, han indicado que aún están evaluando el impacto de esta nueva política. Aseguran que no es posible determinar con precisión cómo influirá en las conversaciones bilaterales que buscan la reducción de tarifas, lo que aumenta la inquietud en el sector.
Esta decisión del presidente Donald Trump se produce tras una reciente resolución de la Corte Suprema, que le impide utilizar la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional para justificar su política arancelaria. La nueva tasa, que sube del 10% al 15%, se ampara en la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974, la cual permite la imposición de aranceles en situaciones de déficit grave en la balanza de pagos. Sin embargo, esta medida es temporal y sólo puede aplicarse por un periodo máximo de 150 días. El impacto de este cambio se percibe en un contexto donde ambos países se encontraban en proceso de negociación para un acuerdo comercial similar a los que EE.UU. ha firmado con Guatemala y El Salvador.



