Un equipo internacional, con participación del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC), documentó que algunos osos pardos (Ursus arctos) pueden manipular señales visuales y olorosas para aparentar un tamaño mayor al real y evitar enfrentamientos. El comportamiento fue identificado en ejemplares monitoreados en la cordillera Cantábrica.

La investigación incluyó a 164 osos y reunió 117.000 horas de grabaciones obtenidas mediante técnicas de fototrampeo. Los resultados, publicados en Journal of Mammalogy, mostraron que siete de los animales observados alteraron las señales que emplean para comunicarse con otros individuos. La proporción representa algo menos del 5% de los más de 100 ejemplares analizados.

En los osos pardos, la altura a la que dejan marcas visuales y olorosas parece transmitir información sobre el tamaño corporal, la fortaleza y el rol dominante de cada animal. Hasta ahora, se consideraba que ese tipo de señal no podía ser falseado. “Aunque se trata de un comportamiento excepcional, es la primera vez que se documenta en osos, lo que demuestra que su comunicación es más compleja de lo que se pensaba”, destacó el investigador del MNCN Vincenzo Penteriani.

La comunicación animal permite transmitir datos sobre la identidad, el sexo, la edad y la capacidad competitiva de un individuo. El hallazgo indica que, en esta especie, esas señales no son completamente inalterables y que la interacción entre quienes emiten la información y quienes la reciben puede incluir casos de manipulación.