En la madrugada del 25 de febrero, la captura de alias Olmer marcó un importante cambio en la lucha interna de las disidencias de las FARC en el sur colombiano. Este joven de 22 años fue apresado en un hotel ubicado en La Pedrera, gracias a una operación conjunta del Gaula Caquetá y la Brigada 26 del Ejército.

De acuerdo con informes oficiales, la presencia de Olmer en la zona fue detectada a través de interceptaciones y movimientos sospechosos que activaron las alarmas de la inteligencia militar. Esto permitió establecer un cerco sobre uno de los individuos considerados fundamentales en el bloque Amazonas Manuel Marulanda Vélez, que se mantiene leal a alias Iván Mordisco.

Las autoridades han señalado que Olmer no solo era un escolta de alto perfil, sino que también contaba con habilidades en el manejo de explosivos y participaba activamente en enfrentamientos contra alias Calarcá, un líder opositor. Más recientemente, se había integrado en la estructura de Jhonier Arenas, encargándose de recaudar fondos a través de actividades ilegales relacionadas con la minería de oro. Su rápida identificación en La Pedrera, donde se entregó voluntariamente, resalta la creciente presión sobre las disidencias en la región y evidencia la vulnerabilidad de sus financiamientos ilícitos.