El pollo a la cazadora, conocido en italiano como 'alla cacciatora', es un plato emblemático de la región de Toscana, aunque su popularidad se extiende a lo largo de toda Italia. Este guiso, que se prepara lentamente en una olla llena de sabor, es muy accesible y encantador, gracias a la combinación de ingredientes simples pero efectivos. Entre ellos, se destacan los tomates triturados, las verduras frescas, el vino y las aceitunas negras, que aportan un toque especial. Las hierbas como el romero y el laurel complementan el perfil de sabor, elevando este plato a otro nivel.

El resultado es un pollo extremadamente jugoso, bañado en una salsa deliciosa, ideal para disfrutar con una buena rebanada de pan. Su historia está íntimamente ligada a la gastronomía campesina, siendo un legado culinario que ha pasado de generación en generación. Además, si se busca una variante, existen numerosas adaptaciones que incluyen ingredientes como conejo, cordero lechal o incluso una versión vegetariana con patatas, conocida como 'patate alla cacciatora'.

El proceso de preparación implica cocinar el pollo troceado a fuego lento en una mezcla de salsa de tomate, vino tinto, ajo, cebolla, aceitunas y hierbas mediterráneas. El resultado es una carne sumamente tierna y una salsa rica y profunda, perfecta para acompañar con pan. Para su almacenamiento, el pollo a la cazadora se puede conservar en la heladera hasta tres días en un recipiente hermético y se puede congelar por hasta dos meses, aunque es posible que la textura de la salsa se vea afectada al descongelar.