Czeslaw Jan Bojarski, un ingeniero polaco, marcó un hito en la historia del crimen financiero al perpetrar una estafa que desconcertó a las autoridades de Francia. Con una habilidad artística sin precedentes, logró introducir cerca de 300 millones de francos en billetes falsos en el sistema bancario galo durante casi 13 años, todo sin ser descubierto.

Su historia, que ha sido catalogada como la del "falsificador perfecto", revela cómo la destreza de Bojarski transformó la falsificación de moneda en un verdadero arte. Conocido como el "Cézanne de la falsificación", sus billetes eran tan precisos que lograron engañar tanto a banqueros como a policías, desafiando la vigilancia bancaria de la época.

El reciente estreno de la película "El Caso Bojarski" ha reavivado el interés por este caso, que, aunque permaneció oculto tras la cotidianidad de la Francia de posguerra, inspiró análisis sobre la seguridad del sistema financiero. Nacido en 1912 en Polonia, Bojarski se vio forzado a buscar nuevas formas de subsistencia tras la guerra, lo que lo llevó a establecer un taller clandestino donde, de forma autodidacta, perfeccionó sus técnicas de falsificación, logrando que sus billetes circularan por todo el país y generando una preocupación significativa entre las autoridades por la integridad del sistema monetario.

La magnitud de la estafa de Bojarski fue tal que las repercusiones de su actividad delictiva fueron documentadas en informes de la Banque de France, analizando las técnicas utilizadas y las implicaciones para la seguridad financiera de Francia en un momento crítico de su historia.