El secretario general de la Organización Marítima Internacional (OMI), Arsenio Domínguez, alertó sobre la crítica situación que atraviesan alrededor de 20.000 marineros en el Golfo Pérsico. Estos profesionales se encuentran atrapados en barcos que enfrentan condiciones de alto riesgo, sumados a una significativa presión psicológica debido a la interrupción del tráfico marítimo. Domínguez enfatizó que es "inaceptable e insostenible" que las partes involucradas no tomen medidas urgentes para salvaguardar la seguridad y bienestar de los trabajadores del mar, así como para garantizar la libertad de navegación conforme al derecho internacional.

En este contexto, se reportó un ataque a un remolcador en el estrecho de Ormuz, ocurrido el 6 de marzo de 2026, que resultó en la muerte de al menos cuatro tripulantes y dejó a otros tres gravemente heridos. Este incidente, que tuvo lugar a once kilómetros de la costa norte de Omán, ha generado preocupación en la comunidad marítima, dado que los marineros siguen siendo blanco de actos de violencia en una de las rutas más críticas para el comercio global de combustibles.

La OMI, a través de un comunicado, destacó que el ataque se produce en medio de una suspensión del tráfico marítimo en la región, provocada por advertencias de Irán tras una ofensiva militar de Estados Unidos e Israel en territorio iraní. El Centro de Operaciones de Comercio Marítimo del Reino Unido (UKMTO) también reportó el incidente y recomendó a las embarcaciones transitar con precaución ante el aumento de riesgos en las aguas cercanas. La inseguridad en el estrecho de Ormuz, vital para el transporte de petróleo y gas, amenaza el abastecimiento global y la estabilidad de los mercados energéticos, lo que ha llevado a la paralización de numerosos buques y afecta a miles de marineros.