Una explosión significativa en el kilómetro 43 del eje energético de Megantoni, en Cusco, encendió las alarmas en el sector energético y llevó a una rápida respuesta del gobierno.
La presidenta del Consejo de Ministros, Denisse Miralles, convocó a una conferencia con altos funcionarios para exponer las medidas adoptadas tras el incidente. La principal decisión fue priorizar el uso de gas natural para el consumo doméstico y el transporte público masivo, en respuesta a las restricciones en la distribución de este recurso.
El accidente, que tuvo lugar en una estación de válvulas de la Empresa Transportadora de Gas del Perú (TGP), motivó la creación de un Comité de Crisis que se reúne a diario para supervisar la situación y coordinar acciones. El objetivo del gobierno es mitigar el impacto del desabastecimiento y garantizar la continuidad de los servicios esenciales, asegurando que el gas natural se destine principalmente a los hogares, el transporte y los servicios de salud.
Con la suspensión temporal del suministro de Gas Natural Vehicular (GNV) para vehículos particulares, la demanda se trasladó abruptamente hacia otros combustibles, generando un aumento en los precios del GLP y gasohol en diversas regiones. En algunas zonas, el precio del GLP se incrementó en 70 céntimos por galón, mientras que el gasohol regular alcanzó los S/12.49 en Lima, evidenciando la presión en el mercado y el temor de los consumidores ante una posible escasez prolongada.
Las fluctuaciones de precios también se reflejan en los costos mayoristas de diésel y gasohol, que han registrado aumentos significativos en los últimos días, lo que complica aún más la situación para los usuarios y el sector del transporte.
Osinergmin, organismo regulador, ha implementado operativos de supervisión para garantizar que no se produzcan abusos en los precios y que el gas natural llegue a quienes realmente lo necesitan, reafirmando así la prioridad del gobierno en este contexto crítico.



