La situación del suministro de gas en Europa se ha vuelto crítica a medida que se intensifican los efectos de la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán. Este conflicto ha interrumpido la producción y el envío de gas natural licuado (GNL), lo que ha llevado a un aumento significativo de los precios y ha complicado aún más la tarea de llenar las reservas de gas para el próximo invierno.

El almacenamiento de gas es esencial para garantizar la calefacción y el suministro eléctrico durante los meses fríos, y este año se anticipa que las reservas finalicen la temporada de calefacción por debajo de los niveles habituales. Esto obligará a Europa a adquirir mayores volúmenes de gas durante el verano, un período en el que normalmente se recargan los depósitos y tanques en todo el continente.

Desde que se suspendieron en gran medida las importaciones de gas ruso tras la invasión de Ucrania en 2022, Europa ha incrementado su dependencia del GNL. Las proyecciones indican que este año, el GNL representará aproximadamente el 45% del suministro de gas en la región. Sin embargo, la creciente demanda ha llevado a un notable incremento en los precios, con un aumento del 50% en la última semana, lo que podría acarrear costos adicionales de hasta 40.000 millones de dólares para la recarga de las reservas de gas.