Perú enfrenta una alarmante crisis en su sistema de salud pública debido a la falta de insulina, un medicamento esencial para el tratamiento de la diabetes. Según un informe conjunto de organizaciones de pacientes y sociedades científicas, el desabastecimiento es total y afecta a hospitales del Ministerio de Salud (Minsa), EsSalud y farmacias privadas en diversas regiones. Esta situación pone en grave peligro a alrededor de 20,000 personas con diabetes tipo 1, principalmente niños y adolescentes, quienes dependen de este fármaco para sobrevivir.

El informe, elaborado por la ONG Lucas - Una Misión de Vida y la Asociación de Diabetes Juvenil del Perú (ADJ), señala que la insulina ha desaparecido de las estanterías en ciudades como Cusco, Arequipa, Tacna, Huánuco, Loreto y Trujillo. En Lima, hospitales de referencia como el Hospital del Niño, el Hospital Dos de Mayo, el Hospital Loayza y el Hospital Rebagliati han agotado completamente sus reservas, lo que agrava aún más la situación.

Mónica Portal, presidenta de la ONG Lucas, señaló que el problema se intensificó a partir de diciembre de 2022, cuando la Digemid prohibió la insulina Wosulin-N, producida en India, debido a incumplimientos en las normas de calidad. Desde entonces, el Estado ha realizado compras mínimas que no han sido suficientes para cubrir la demanda. Las sociedades científicas han expresado su rechazo a la propuesta del Gobierno de distribuir insulina humana acumulada, argumentando que esta opción ha provocado efectos adversos en la salud de la población pediátrica en el pasado. A pesar de la urgencia, la respuesta de las autoridades sigue siendo insuficiente, con pacientes esperando soluciones que aún no llegan.