La población de hipopótamos en Colombia, resultado de la introducción ilegal de cuatro ejemplares hace cuatro décadas, ha alcanzado cifras alarmantes y está fuera de control. A cinco meses de finalizar su mandato, el presidente Gustavo Petro no ha implementado medidas efectivas para abordar esta problemática, a pesar de las diversas ofertas internacionales que buscan colaborar en la reubicación de estos animales.

Las organizaciones de conservación y expertos ambientales han expresado su preocupación por los riesgos que representa la creciente población de hipopótamos en el Magdalena Medio. Hasta la fecha, se estima que hay más de 220 ejemplares en el país, y si no se toman decisiones significativas, esta cifra podría dispararse hasta 1.000 en una década. Aunque se ha realizado la esterilización de 35 animales, esta estrategia ha demostrado ser insuficiente y costosa, dada la velocidad con la que se reproduce esta especie invasora.

Una de las propuestas más destacadas proviene del santuario Vantara en India, que se ofreció a financiar y coordinar el traslado de decenas de hipopótamos, así como a proporcionar apoyo técnico y veterinario a Colombia. Sin embargo, la falta de acción por parte del Gobierno colombiano ha impedido que se formalicen acuerdos necesarios, lo que ha llevado a que otras naciones también se encuentren estancadas en sus intentos de colaboración. La situación actual refleja una parálisis administrativa que agrava aún más el impacto sobre los ecosistemas y las comunidades locales, dejando el futuro de la fauna en un estado crítico.