La reciente ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán ha intensificado las tensiones geopolíticas en la región, generando un impacto significativo en los mercados financieros a nivel global. Desde el sábado pasado, se han registrado intercambios de fuego continuos, especialmente tras la confirmación de la muerte del ayatolá Alí Jameneí en un ataque a la capital iraní.
De acuerdo con informes provenientes de medios israelíes, el fallecimiento del líder religioso se produjo en el contexto de una nueva oleada de misiles lanzados por Irán. Ante la situación, la embajada estadounidense en Teherán ha instado a sus ciudadanos a evitar viajar por la persistente amenaza de ataques.
Por su parte, la Agencia Internacional de Energía Atómica (OIEA) ha declarado que no hay evidencia de que los ataques hayan afectado a instalaciones nucleares iraníes, aunque han señalado la dificultad de comunicarse con las autoridades nucleares de Irán. El presidente de Estados Unidos está evaluando diversas opciones en respuesta a la muerte de Jameneí, mientras que Rusia ha expresado su condena a lo que califica como una agresión de Estados Unidos e Israel, manteniendo un contacto cercano con los líderes iraníes en medio de esta crisis.



