Cada año, alrededor de 3,000 animales silvestres son rescatados en Costa Rica, gracias al único centro del país dedicado a su rehabilitación y tratamiento. Esta cifra alarmante refleja el impacto considerable de las actividades humanas sobre la fauna local, en un país celebrado por su biodiversidad.

El Rescate Wildlife Rescue Center, un establecimiento que actúa como hospital para la fauna silvestre, se enfrenta a numerosos casos complejos. Entre ellos se encuentra la historia de Santi, un perezoso joven que sufrió severas quemaduras por contacto con líneas eléctricas. Su llegada al centro fue un claro ejemplo de los peligros que enfrenta la fauna debido a la intervención humana, dejando secuelas en sus extremidades y pelaje.

Isabel Hagnauer, veterinaria del centro, explicó que la mayoría de los ingresos se deben a causas humanas, siendo la tenencia de animales silvestres como mascotas una de las principales razones. Aunque Costa Rica es un referente de biodiversidad, la situación exige un cambio cultural significativo en la relación de las personas con la fauna. Desde la atención a aves y tortugas hasta grandes felinos, el objetivo del centro es reinsertar a los animales en su hábitat natural, aunque algunos no logran adaptarse y deben residir permanentemente en el santuario del lugar. Desde el cierre de los últimos zoológicos en 2024, el centro ha visto un aumento en el número de animales bajo su cuidado, consolidando su papel en la conservación y educación sobre la vida silvestre.