Corea del Norte advirtió este martes que responderá de inmediato y con contundencia si un militar surcoreano ingresa siquiera un milímetro en su territorio. La amenaza se produjo después de que Corea del Sur atribuyera al Ejército norcoreano la colocación de las minas que explotaron en la Zona Desmilitarizada (DMZ) y dejaron tres militares heridos hace dos semanas.
El Ministerio de Exteriores norcoreano reaccionó a las conclusiones difundidas el lunes por el Ejército surcoreano, que señalaron de manera inequívoca a Corea del Norte como responsable de instalar los artefactos que detonaron el 21 de septiembre. El gobierno de Seúl sostiene que las explosiones se produjeron dentro de la zona fronteriza que divide a ambos países.
Ese mismo día, el ministro de Defensa surcoreano, Kang Shin Chul, anunció el inicio de una operación de desminado en el área afectada. Se trata de la primera misión de este tipo realizada por Corea del Sur en la DMZ, según la información disponible.
En su comunicado, el Ministerio de Exteriores de Corea del Norte afirmó que no le importa que Seúl retire minas que considera irrelevantes, pero formuló una advertencia directa. Según el texto, si “una sola bota surcoreana cruza la frontera siquiera un milímetro” o cae “una sola chispa”, las fuerzas de guardia fronteriza de la República Popular Democrática de Corea —nombre oficial de Corea del Norte— pondrán en marcha “un contraataque potente e inmediato”. La declaración prolonga varios días de amenazas entre ambos países a raíz del incidente en la zona fronteriza.



