El examen de Médico Interno Residente (MIR) correspondiente a 2026 sigue generando controversia, incluso tres meses después de su realización. El 24 de enero se llevaron a cabo las pruebas de acceso a la Formación Sanitaria Especializada (FSE), que convocaron a más de 35.500 aspirantes para 12.366 plazas en distintas áreas como Medicina, Enfermería, Psicología, Farmacia, Biología, Química y Física.
Aparte de las complicaciones técnicas y los retrasos que marcaron esta edición, se ha revelado que el proceso podría enfrentar impugnaciones masivas. Según informaciones recientes, en algunas sedes no se implementaron inhibidores de frecuencia, lo que posibilitó el uso de teléfonos móviles e internet durante el examen. Se ha confirmado al menos un caso de un candidato que utilizó gafas con inteligencia artificial (IA) durante la prueba, lo que ha llevado a cuestionar la seguridad del proceso.
El Ministerio de Sanidad reportó que las gafas fueron retiradas de inmediato, permitiendo al aspirante continuar, pero su calificación final fue cero. Sin embargo, el presidente de la Asociación MIR España, Jesús Arzúa Moya, advirtió que podrían existir más casos similares. Además, la asociación ha solicitado una auditoría para investigar las irregularidades en el examen, ya que también se ha notado una desconexión entre los expedientes académicos de los aspirantes y sus resultados en el MIR, con ejemplos de estudiantes que lograron ubicaciones destacadas a pesar de tener promedios académicos bajos.


