En tiempos pasados, era común que los padres eligieran el nombre de sus hijos según el santo que se celebraba el día de su nacimiento. Esta tradición se refleja en la popular canción "Mañanitas", que incluye la famosa estrofa: "Hoy por ser día de tu santo te las cantamos aquí...". El término onomástico se refiere a la celebración del santo del día, aunque muchas personas lo confunden con el cumpleaños, lo cual no es correcto, ya que se refiere exclusivamente a los nombres del santoral.
El calendario de la Iglesia no solo conmemora a los santos, sino también a aquellos hombres y mujeres que, a través de sus vidas, lograron establecer un vínculo especial con lo divino. Estas personas fueron reconocidas por sus actos de bondad y su ética, lo que les valió ser canonizados o beatificados, consagrándolos en el santoral. Este sábado 21 de febrero, se rinde homenaje a varias figuras significativas, comenzando con san Pedro Damián, cardenal obispo de Ostia y doctor de la Iglesia, quien promovió la vida religiosa y trabajó por la reforma de la Iglesia en tiempos difíciles.
Además de san Pedro Damián, se celebran otros santos y mártires en esta jornada, como el beato Natal Pinot, el beato Tomás Portmort, san Roberto Southwell y san Eustacio de Antioquía. La canonización, un proceso que permite a la Iglesia Católica y a la ortodoxa declarar a una persona fallecida como santa, requiere una exhaustiva investigación sobre su vida y la realización de al menos dos milagros. Aunque no hay un tiempo fijo para este proceso, hay ejemplos de canonizaciones que han ocurrido mucho tiempo después de la muerte de los santos, como la de san Pedro Damián, que sucedió 756 años tras su fallecimiento. La última canonización fue en octubre de 2019 por el Papa, cuando se proclamó santo al cardenal John Henry Newman y a la hermana Dulce de Brasil.



