La guerra que involucra a Estados Unidos e Israel contra Irán ha escalado rápidamente en los últimos días, convirtiéndose en un conflicto regional que afecta a múltiples naciones. La situación se caracteriza por el uso de misiles, la caída de drones en áreas urbanas, un alto número de víctimas civiles y daños significativos a infraestructuras esenciales. Este clima de tensión también repercute en las embajadas, rutas comerciales y sectores económicos vitales, dejando a casi ningún país al margen.

A raíz de esta escalada, varios países han comenzado a evacuar a sus ciudadanos de la región, recomendando que utilicen cualquier vuelo comercial disponible. Sin embargo, el cierre progresivo de los espacios aéreos en el Golfo Pérsico, la interrupción de la navegación a través del estrecho de Ormuz y la cancelación masiva de vuelos por parte de aerolíneas internacionales han complicado la situación de salida para muchos. Este contexto de crisis ha llevado a Estados Unidos a evacuar a su personal no esencial y a sus familias en seis países, incluyendo recientemente a Emiratos Árabes Unidos, además de aconsejar a sus ciudadanos que abandonen 14 naciones en la zona.

Irán se ha convertido en el país más afectado por el conflicto, con un saldo de al menos 787 muertos, según reportes de la Media Luna Roja. Este número incluye a más de 160 personas que perdieron la vida tras un ataque a una escuela primaria en Minab, un hecho que Israel ha negado haber ocasionado. Los bombardeos israelíes se han dirigido principalmente a instalaciones nucleares, plataformas de lanzamiento de misiles y edificios gubernamentales en Teherán, lo que llevó al país a cerrar su espacio aéreo. A su vez, Hezbollah ha lanzado misiles hacia Israel, lo que ha desencadenado una respuesta militar inmediata, con reportes de al menos 50 muertos y 154 heridos en el Líbano tras los ataques israelíes a Beirut.