Colin Gray fue condenado a 15 años de prisión en Estados Unidos por haber permitido de manera consciente que su hijo, de 14 años, tuviera un arma antes del tiroteo ocurrido en septiembre de 2024 en el Instituto Apalachee, en la ciudad de Winder, Georgia. En el ataque murieron cuatro personas, después de que el adolescente abriera fuego dentro del establecimiento educativo.
El tribunal lo declaró culpable tras un juicio en el que varias víctimas prestaron testimonio sobre lo ocurrido. Las familias habían solicitado al juez Nicholas Primm que aplicara la pena máxima, mientras que la defensa sostuvo que Gray había buscado tratamiento psicológico para su hijo en el pasado. La Fiscalía, por su parte, había pedido una condena de 80 años de prisión.
El magistrado resolvió que la mayor parte de las penas correspondientes a Gray se cumplieran de forma simultánea, en lugar de acumularse. Durante la audiencia, Primm cuestionó la conducta del acusado y afirmó: “Es evidente que usted falló como padre”. También señaló que no le había proporcionado terapia psicológica cuando las señales de que necesitaba ayuda eran, según su evaluación, cada vez más claras.
“No le proporcionó terapia psicológica cuando era obvio que la necesitaba. Ninguno de esos fallos le ayudó, pero no son la razón de su condena. Fue condenado porque las señales de alerta eran cada vez más claras y usted no le brindó ayuda”, expresó el juez al explicar los fundamentos de la sentencia.



