Las comunidades indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta han decidido reabrir el acceso al Parque Tayrona, reivindicando su derecho a coadministrar el sitio turístico junto a la entidad ambiental Parques Naturales. Esta decisión se fundamenta en su lucha por la autonomía y la gestión directa de su territorio ancestral, luego de años de lo que consideran un menosprecio a su autoridad.

En este contexto, Atanasio Moscote, gobernador de uno de los cabildos indígenas implicados, resaltó que no requieren protección externa, argumentando que la presencia de las comunidades indígenas garantiza la seguridad en la región. Moscote afirmó que cualquier intervención del Estado que no reconozca la autonomía de los pueblos originarios menoscaba la historia y esencia del Parque Tayrona. La reapertura del parque se realizó tras una manifestación pacífica, debidamente notificada a las entidades ambientales.

Las autoridades Kogui, que se encuentran en la entrada del Parque, declararon una “asamblea permanente” y demandaron la presencia del presidente Gustavo Petro y de funcionarios del Gobierno nacional. En un comunicado, solicitaron la intervención de diversas instituciones gubernamentales para abordar los problemas históricos que afectan la región. Uno de sus principales reclamos es la restitución de espacios subutilizados, que podrían ser aprovechados por las familias de la comunidad Kogui como medio de subsistencia, destacando la necesidad de un modelo de coadministración para asegurar una gestión más equitativa del territorio.