La crisis energética que atraviesa Colombia está generando un impacto significativo en el medio ambiente, reflejado en el aumento de emisiones contaminantes. A pesar de que el gas natural ha sido considerado una opción más limpia entre los combustibles fósiles, la disminución de su disponibilidad ha llevado a diversas industrias a optar por alternativas más contaminantes.
Según cifras de la Asociación Colombiana de Gas Natural (Naturgas), se estima que en 2025 se añadirán aproximadamente 164.000 toneladas de dióxido de carbono a las emisiones del país. Este incremento se relaciona directamente con la sustitución del gas natural por combustibles como el carbón y el fueloil, debido a la escasez de gas en el mercado.
El sector industrial, uno de los principales consumidores de gas natural en Colombia, ha experimentado una caída en la demanda, con una reducción de cerca del 16% en el consumo entre enero de 2025 y enero de 2026. Esta disminución ha obligado a las empresas a buscar otras fuentes de energía, afectando no solo su producción, sino también el equilibrio ambiental del país. Las industrias del cemento, papel, metalurgia, vidrio y alimentos son algunas de las más afectadas por esta situación, lo que ha generado preocupación en el gremio gasífero por la necesidad de asegurar un suministro adecuado de gas natural en el futuro.



