La situación del gas en Colombia se vuelve cada vez más alarmante. Con el país en medio de un debate sobre su transición energética, las cifras reflejan un desequilibrio creciente: se extrae más gas del que se logra reponer, lo que genera una presión silenciosa sobre la seguridad energética nacional.

Las reservas probadas de gas han vuelto a disminuir en 2025, según el último informe del Grupo Ecopetrol. La pérdida neta se estima en 14,7 millones de barriles de petróleo equivalente, evidenciando que la producción supera significativamente las nuevas incorporaciones. Este descenso anual, que ronda el 18%, pone de manifiesto el desgaste de los campos maduros más importantes del país.

Desde el ámbito técnico, las advertencias son claras. Oscar Ferney Rincón, director ejecutivo de Acipet, subraya que la disminución de reservas es un problema estructural que requiere atención urgente. Aunque se han implementado esfuerzos para frenar esta caída en diversas áreas, la realidad es que los avances no son suficientes para contrarrestar la reducción en otras zonas productivas. Además, la falta de nuevos desarrollos exploratorios agrava la situación, poniendo en riesgo la estabilidad del sistema energético y elevando los costos de la energía para los consumidores, especialmente en épocas críticas como el fenómeno de El Niño.