El 15 de agosto de 2021 quedó marcado en la memoria de los más de 2.000 afganos que el Gobierno español ayudó a evacuar tras el regreso de los talibanes al poder. El temor por sus vidas los llevó a un país desconocido, donde encontraron la posibilidad de comenzar de nuevo. La adaptación, sin embargo, no fue sencilla: muchos todavía estudian español, aunque expresan su agradecimiento y reconocen sentirse afortunados frente a quienes no tuvieron la misma oportunidad.
Entre ellos está Perla Murwarid, de 24 años, que logró salir de Kabul junto con sus tres hermanas y su hermano. Sus amigas desearían estar en Sevilla para estudiar y trabajar, los mismos objetivos que ella tenía antes de que el cambio político alterara sus planes. Perla estaba a punto de comenzar la universidad, pero ahora trabaja como recepcionista y se prepara para iniciar el bachillerato. No quiere perder más tiempo mientras espera la convalidación de su título afgano.
“Me encanta Sevilla, es una ciudad muy viva”, cuenta Perla. Con un leve acento andaluz, explica que lleva una vida similar a la de otras jóvenes de su edad y que también construyó amistades con españoles, a quienes define como “muy buena gente”.
La joven admite que dejar Afganistán fue una decisión muy difícil, pero también considera que representó una oportunidad. “Tenemos la libertad que necesitábamos en nuestro país”, resume. Al igual que otros afganos evacuados por España —principalmente colaboradores y personas en riesgo por los cargos que habían ocupado—, recibió asilo en el país.



