En los últimos meses, se ha intensificado la preocupación por los ataques cibernéticos en México, revelando que la seguridad digital se ha convertido en un desafío crítico que afecta tanto al sector público como al privado. La ciudadanía enfrenta una amenaza constante que, aunque a menudo pasa desapercibida, socava la confianza en el entorno digital.
Francisco Irena, director de Desarrollo de Negocio de Daños en MAPFRE México, advirtió que los ciberdelincuentes han ampliado su enfoque, dirigiendo sus ataques no solo a entidades gubernamentales, sino también a pequeñas empresas y a usuarios individuales. Esta diversificación de objetivos resalta la vulnerabilidad de diversos sectores ante el aumento de la actividad maliciosa en línea.
La digitalización de servicios esenciales ha llevado a una mayor dependencia de plataformas digitales, lo que, según Irena, ha hecho que el entorno cibernético adquiera una importancia crucial en las economías nacionales. Sin embargo, este avance también ha creado nuevos riesgos, como se evidenció en recientes incidentes que involucraron a instituciones como el Servicio de Administración Tributaria (SAT) y el Instituto Nacional Electoral (INE), donde datos sensibles de millones de ciudadanos fueron expuestos. La rapidez con la que evolucionan las tecnologías y las tácticas de los atacantes plantea un reto adicional, haciendo que la cuestión ya no sea si un ataque ocurrirá, sino cómo se responderá ante él.



