China votó en contra de la declaración conjunta difundida al término de la cumbre de ministros de Finanzas y banqueros centrales del G20, celebrada en Asheville, Estados Unidos. La posición quedó consignada en una nota al pie incluida en el comunicado publicado por el Departamento del Tesoro estadounidense, que detalló las objeciones del gobierno chino a la redacción de algunos párrafos.

“Esperaba poder anunciar hoy un comunicado conjunto unánime que refleje el resultado del excelente trabajo que hemos realizado juntos en los últimos días y a lo largo del año”, afirmó el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, durante una conferencia de prensa.

El documento aborda el impulso del crecimiento económico mundial, la inversión en el sector empresarial, la crisis de deuda soberana y la promoción de la innovación financiera. También plantea la necesidad de atender los desequilibrios que “amenazan la prosperidad global” y sostiene que los países deben adoptar medidas para eliminar políticas y prácticas no mercantiles que los profundizan.

En ese apartado, el G20 señala que los países con superávits externos excesivos y persistentes deberían eliminar las distorsiones que limitan el consumo interno y generan una dependencia desmedida de las exportaciones como motor de crecimiento. Según el texto, esas políticas y prácticas provocan efectos indirectos perjudiciales en los mercados mundiales y regionales. Ese enfoque fue uno de los puntos rechazados por China, que se desmarcó de la aprobación unánime de la declaración.