Las remesas familiares dirigidas a El Salvador, Guatemala y Honduras alcanzaron un total de USD 47,730.2 millones en 2025, según informes de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), una agencia de la ONU. Esta cifra representa un notable incremento del 20% en comparación con el año anterior.

En términos de distribución, El Salvador recibió USD 9,987.9 millones, lo que equivale a un 20.9% del total, y marca un aumento de más de USD 1,500 millones en relación a 2024. Guatemala, por su parte, recibió USD 25,530.2 millones (53.5%) y Honduras USD 12,212 millones (25.6%). Durante el año, el promedio mensual de remesas fue de USD 3,977, con picos en julio, diciembre y octubre, donde se superaron los USD 4,300 millones.

El crecimiento interanual fue significativo, con aumentos del 17.8% en El Salvador, 18.7% en Guatemala y 25.3% en Honduras. En el caso de El Salvador, estos envíos representaron el 27.67% del Producto Interno Bruto (PIB) en el segundo trimestre, el nivel más alto en tres décadas. La dependencia de las remesas es crucial para muchos hogares, con un 26.4% de las familias salvadoreñas dependiendo de estos ingresos, siendo para muchas la única fuente de sustento, lo que resalta la importancia de este flujo económico.

Más de 500,000 personas de estos países intentan emigrar irregularmente cada año hacia Estados Unidos, en busca de mejores oportunidades. Sin embargo, la alta dependencia de las remesas presenta riesgos, ya que cualquier cambio en la regulación o en la economía estadounidense podría afectar gravemente a estas economías. De acuerdo al Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Honduras lidera la región en dependencia de remesas, que representaron el 30.4% de su PIB en 2025, seguido de Nicaragua, El Salvador y Guatemala, lo que pone de manifiesto la vulnerabilidad de estas naciones ante fluctuaciones externas.