El Gobierno de la Ciudad de México ha dado inicio a su programa de chatarrización de microbuses, un paso significativo hacia la renovación del transporte público en la capital. Con una inversión inicial de 535 millones de pesos, se prevé que esta iniciativa se implemente hasta 2026, con el objetivo de erradicar todas las unidades obsoletas para el año 2030. La jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, destacó en una conferencia de prensa que la meta es sustituir los viejos microbuses por vehículos nuevos, preferentemente eléctricos, con el fin de reducir la contaminación y modernizar la movilidad urbana.

Durante el anuncio, llevado a cabo en el Deportivo Oceanía de la alcaldía Venustiano Carranza, Brugada Molina mencionó que se estima un reemplazo de entre 500 y 600 microbuses anuales como parte de este plan. Hasta la fecha, se han retirado 535 unidades para el año 2025, y a comienzos de 2026 ya se reportan 220 microbuses en proceso de chatarrización, además de 119 que han sido retirados de manera voluntaria, lo que suma un total de 339 vehículos fuera de circulación, según datos oficiales.

El programa no solo prevé incentivos económicos para los concesionarios, sino que también reconoce el impacto social de esta transformación. Cada microbús retirado puede recibir un apoyo promedio de 450 mil pesos, que se incrementa a 900 mil pesos si se adquiere un vehículo eléctrico. Además, el proyecto incluye recursos para la capacitación de mujeres concesionarias, con 97 beneficiadas en la primera fase, y fomenta la profesionalización a través de una escuela de conductores. La alcaldesa de Venustiano Carranza, Evelyn Parra Álvarez, enfatizó que esta modernización no solo mejorará la imagen urbana, sino que también generará beneficios directos para las familias usuarias y fortalecerá la proyección internacional de la ciudad en eventos globales.