En una carta de lectores, Elsa Scopazzo cuestiona el papel de las familias frente a las dificultades que atraviesa la educación. A partir de los resultados de las pruebas PISA, sostiene que existe un deterioro educativo tanto en la Argentina como en buena parte de Europa. En contraste, destaca el desempeño de países asiáticos como China y Japón, que atribuye al mantenimiento de la exigencia y del respeto hacia los docentes.

Desde su experiencia como docente, Scopazzo afirma que muchos padres adoptan actitudes que perjudican el trabajo escolar. Según plantea, suelen cuestionar las exigencias de los maestros, justificar las ausencias y las llegadas tarde de sus hijos, y proteger a estudiantes involucrados en hechos de violencia. También señala la falta de participación en las reuniones, el escaso seguimiento de las carpetas y las tareas, y la ausencia de firmas en los cuadernos de comunicaciones.

La lectora considera que el rendimiento podría mejorar si las familias establecieran horarios para el estudio, el deporte y las actividades recreativas, y colaboraran de manera más activa con los docentes.

En otra carta, titulada “Prueba a docentes”, se plantea que los resultados de PISA en Ciencia, Matemáticas y Lectura permiten conocer el desempeño del 87% del alumnado de 15 años. El autor sostiene que esa información representa la mirada de uno de los actores del sistema educativo: los estudiantes.

A partir de esa observación, propone que los docentes del nivel secundario rindan exactamente la misma prueba, con los recaudos correspondientes. Según el planteo, contar con los resultados de ambos grupos permitiría avanzar hacia un diagnóstico y definir un programa de acción a mediano plazo.