En una noche de boxeo que prometía ser memorable, el exluchador de WWE, Alberto Del Río, conocido como "El Patrón", sorprendió a todos al abandonar su combate contra el influencer fitness Chuy Almada en el Ring Royale. La pelea, que había generado gran expectativa por el cruce de estos dos personajes de mundos tan diferentes, se tornó caótica en el segundo round cuando Del Río, superado por su oponente, decidió retirarse del cuadrilátero.
Desde el inicio, la contienda atrajo la atención del público. Del Río, con una sólida carrera en la lucha libre, se enfrentaba a Almada, quien ha ganado notoriedad en el ámbito del fitness digital. Ambos llegaban con un alto nivel de confianza, pero el desarrollo del encuentro tomó un giro inesperado cuando Almada comenzó a dominar el combate, conectando golpes que dejaron a Del Río en una posición vulnerable.
El momento crítico se produjo cuando Del Río, al verse acorralado, dio la espalda a su rival y su equipo ingresó al ring, generando una atmósfera de descontrol. La intervención de la boxeadora Mariana “La Barby” Juárez, quien intentó mediar la situación, no fue suficiente para calmar los ánimos. Del Río, visiblemente alterado, lanzó provocaciones a Almada mientras la multitud observaba atónita. A pesar del tumulto, Almada demostró respeto hacia su adversario y sugirió un futuro enfrentamiento, destacando su dedicación y esfuerzo en la preparación para la pelea, lo que lo llevó a superar las expectativas.
Este episodio dejó una huella en la velada de boxeo, con imágenes que reflejan la tensión y el drama que rodean a los combates entre figuras mediáticas y deportistas. La noche concluyó con más preguntas que respuestas, mientras los aficionados debatían sobre lo sucedido en el ring.



