El Gobierno de Canadá calificó de “inaceptable” la decisión de Israel de no abrir una investigación penal por el bombardeo de abril de 2024 contra un convoy humanitario de World Central Kitchen (WCK) en Gaza. El ataque provocó la muerte de siete trabajadores humanitarios, entre ellos el ciudadano canadiense Jacob Flickinger.

La ministra de Exteriores de Canadá, Anita Anand, condenó la medida y afirmó que su país “seguirá presionando para que se lleve ante la Justicia a los responsables”. En un comunicado, sostuvo que durante el ataque se produjeron “graves fallos” y remarcó la necesidad de que haya justicia para las víctimas y sus familiares.

“Cerrar el caso sin mayor rendición de cuentas deja a sus familias sin las respuestas que han buscado durante más de dos años. Los trabajadores humanitarios que entregan alimentos y ayuda vital en zonas de conflicto deben ser protegidos”, señaló Anand. La ministra agregó que Canadá espera que se respete el Derecho Internacional.

Las declaraciones se conocieron después de que la Fiscalía Militar de Israel descartara iniciar una investigación penal al considerar que los hechos no constituyen un delito de esa naturaleza. En cambio, las propias fuerzas de seguridad israelíes habían reconocido, en una investigación interna, que varios fallos graves llevaron a los soldados a creer erróneamente que en el convoy se trasladaba un combatiente del Movimiento de Resistencia Islámica.