En diversas regiones del Caribe colombiano, se ha observado una disminución en el precio del queso en las bodegas y centros de distribución. Sin embargo, este ajuste no ha tenido un impacto equivalente en las tiendas de barrio y mercados minoristas, donde los consumidores aún enfrentan precios similares a los de semanas anteriores.
Este fenómeno se debe a un cambio en la dinámica de la cadena láctea en la región. La reducción en la compra de leche por parte de uno de los actores más importantes de la industria, junto con un aumento en la producción estacional, ha resultado en una mayor disponibilidad de leche. Este exceso ha provocado que parte de la producción se desplace a canales no regulados, favoreciendo la elaboración de queso fuera de las cooperativas establecidas.
En una reciente entrevista, Jorge Rodríguez, director de la Asociación de Ganaderos de la Costa Norte (Asoganorte), mencionó que este comportamiento del mercado es inusual para el primer trimestre del año. A pesar de que normalmente los precios tienden a subir en esta época, este año se ha observado una baja. Rodríguez resaltó que, aunque el precio mayorista del queso oscila entre 16.000 y 17.000 pesos por kilo, los consumidores en las tiendas aún enfrentan precios elevados, que van de 12.000 a 14.000 pesos por libra, equivalentes a 28.000 pesos por kilo. Esta situación indica que, aunque hay una caída en el mercado mayorista, los beneficios no están llegando al consumidor final.
A su vez, los productores lácteos, en especial los pequeños y medianos ganaderos, están sintiendo el impacto de esta caída de precios. La disminución en el valor del litro de leche ha afectado sus ingresos, complicando la cobertura de gastos esenciales. Rodríguez subrayó que el precio de la leche, que anteriormente ayudaba a equilibrar los costos de alimentación y mantenimiento de las fincas, ha disminuido, generando una presión económica considerable sobre los ganaderos en la actualidad.



