En Colombia, una nuez conocida como cacay, cuyo sabor evoca al coco y la almendra, podría convertirse en un elemento clave para mejorar los sistemas alimentarios a nivel global. Así lo asegura Rodrigo Rodríguez, periodista y creador de contenido que viajó hasta la vereda de Cacayal, ubicada en el departamento del Meta, para explorar este fruto que se perfila como un avance hacia una mayor diversidad alimentaria en el mundo.

Rodríguez emprendió un viaje de ochocientos kilómetros y ocho horas en automóvil desde Bogotá hasta esta remota vereda, donde pudo observar de cerca cómo los agricultores locales están apostando por el cacay como una opción económica y sostenible. "Los agricultores están invirtiendo en el cacay y creo que es vital que el mundo cuente con una mayor variedad en su alimentación. Aunque es una nuez pequeña, representa un paso importante hacia ese objetivo", afirmó el periodista.

La ingeniera agrónoma Jennifer Anzola también resalta el potencial del cacay, describiéndolo como una experiencia sensorial singular. "El cacay ofrece un sabor que combina notas de almendra y coco, e incluso puede ser utilizado para extraer leche", comentó. Rodríguez, por su parte, ve un futuro prometedor para este fruto en la gastronomía contemporánea, sugiriendo su uso en recetas innovadoras, como galletas con chocolate blanco y ralladura de limón. Además, subraya la importancia del cacay en la seguridad alimentaria, proponiendo su utilización como alternativa a la almendra cuando esta escasea. Anzola añade que este árbol también proporciona sombra a los cultivos de cacao, aumentando su viabilidad dentro de la agroindustria local.