En los últimos años, Perú ha experimentado un notable avance en inclusión financiera, especialmente en sus áreas urbanas más conectadas digitalmente. En Lima Metropolitana y Callao, el reto ha evolucionado de meramente facilitar el acceso al sistema financiero, a la necesidad de que los ciudadanos aprendan a gestionar su dinero de manera adecuada, en un contexto donde las decisiones deben tomarse con rapidez.
La transformación impulsada por las plataformas digitales ha revolucionado nuestra relación con el dinero. Las transacciones se efectúan cada vez más a través de medios digitales, el crédito se puede obtener en cuestión de minutos y las obligaciones financieras se asumen con una naturalidad sorprendente desde dispositivos móviles. Sin embargo, los hábitos de consumo y gestión de dinero no siempre se adaptan al mismo ritmo que las innovaciones tecnológicas.
Un estudio elaborado por Experian Perú, titulado “Perfil financiero de los jóvenes de Lima Metropolitana y Callao”, reveló que un 56% de los jóvenes y adultos de entre 18 y 40 años no llevan un control ni planificación de sus gastos mensuales, optando por tomar decisiones basadas en la disponibilidad de efectivo en el momento. Esta forma de actuar puede crear una desconexión entre la percepción y la realidad de sus finanzas, ya que el acceso a métodos de pago instantáneos no implica necesariamente una capacidad de endeudamiento responsable. La educación financiera y digital se vuelve, entonces, un elemento crucial para evitar riesgos como el sobreendeudamiento y el fraude.



