Desde finales de diciembre, España ha estado bajo la influencia de una serie de borrascas que han traído consigo intensas lluvias, vientos fuertes y severos temporales marítimos. Tras la llegada de sistemas como Francis, Harry, Kristin y Leonardo, la reciente borrasca Pedro está generando nuevos alertas en diversas zonas de la península y también en el archipiélago balear, tras un breve periodo de estabilidad climática.
Estos fenómenos meteorológicos no solo han causado inundaciones y daños en infraestructuras y carreteras, sino que también han tenido un efecto devastador en la fauna local. En las últimas semanas, se ha reportado un alarmante número de aves marinas que han sido arrastradas por la fuerza de los vientos y el oleaje, resultando en la muerte de numerosos ejemplares.
La organización SEO/BirdLife ha señalado que, especialmente, los frailecillos atlánticos, aves que anidan en el norte de Europa y migran hacia el sur durante el invierno, se encuentran entre las más afectadas. A menudo debilitados por las tormentas, muchos de estos frailecillos mueren por agotamiento y falta de alimento. Hasta ahora, se han contabilizado alrededor de 800 aves muertas o heridas en las costas de Galicia, Cantabria y Asturias, y se han recogido más de 880 en el País Vasco, donde solo una veintena ha logrado sobrevivir. Ante la previsión de nuevas borrascas, es fundamental que las personas eviten manipular a las aves encontradas y se comuniquen con las autoridades correspondientes para su recuperación.



