Flávio Bolsonaro, del Partido Liberal (PL), y Luiz Inácio Lula da Silva, del Partido de los Trabajadores (PT), se enfrentarán en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil, prevista para el próximo 25 de octubre. Tras la confirmación de los resultados, ambos candidatos intercambiaron fuertes críticas y delinearon una campaña centrada en el cambio, la estabilidad y el rechazo a sus respectivos antecedentes políticos.
En su discurso, luego de obtener el 47,03% de los votos, Bolsonaro agradeció el respaldo de más de 56 millones de brasileños. Según sostuvo, ese apoyo refleja el deseo de una transformación profunda. “La palabra es cambio, Brasil no aguanta más (...). Está decretado el fin de la era del PT”, afirmó el candidato del PL.
Bolsonaro también cuestionó la gestión del Partido de los Trabajadores y le atribuyó como legado un “récord de mujeres asesinadas, brasileños endeudados, altos impuestos, desesperanza y empresas cerradas”. Para la próxima etapa, prometió impulsar un “gobierno moderno con menos ministerios”. Además, anticipó que propondrá al menos cuatro jueces para el Tribunal Supremo y reclamó que sus integrantes “no intenten interferir en las elecciones”. En ese marco, acusó a Lula de mantener vínculos “oscuros”, mientras el actual mandatario presentó su proyecto como una garantía de estabilidad frente a la familia Bolsonaro.



