Las delegaciones de Irán y Estados Unidos se reunirán nuevamente el jueves en Ginebra, según lo confirmado por los ministros de Asuntos Exteriores de ambos países. Este encuentro se enmarca en un contexto de creciente presencia militar estadounidense en el golfo Pérsico y cuenta con la mediación de Omán, que ha facilitado el establecimiento de este canal diplomático crucial.

El presidente iraní, Masud Pezeshkian, ha resaltado que las recientes interacciones entre Teherán y Washington han permitido un intercambio de propuestas concretas, sugiriendo que hay "señales alentadoras" para el futuro de las conversaciones. En sus declaraciones a través de redes sociales, Pezeshkian enfatizó el deseo de Irán por la paz y la estabilidad en la región, reafirmando el compromiso de su gobierno con el proceso de diálogo y la búsqueda de un ambiente constructivo.

Sin embargo, la situación militar en la región continúa siendo motivo de preocupación. El presidente iraní advirtió sobre el refuerzo de la capacidad bélica estadounidense, afirmando que Irán está preparado para hacer frente a cualquier eventualidad. Mientras tanto, la administración de Estados Unidos ha establecido un plazo de 15 días para llegar a un acuerdo, advirtiendo sobre las consecuencias que podrían derivarse de la falta de consenso, lo que añade una capa de urgencia a estas negociaciones diplomáticas.