En diversas naciones de Europa y Asia, se están implementando nuevas legislaciones que buscan limitar el acceso de los adolescentes a las redes sociales. Esta tendencia, que se incrementa a medida que la preocupación por la salud mental de los jóvenes crece, está ejerciendo una presión significativa sobre las empresas tecnológicas y podría alterar las dinámicas de captación de usuarios jóvenes en el futuro.

El fenómeno comenzó a tomar forma en Australia, que fue pionero en la prohibición del acceso a redes sociales para menores de 16 años desde diciembre pasado. Este movimiento ha inspirado a otros países, como Francia, que planea instaurar una normativa para restringir el acceso a menores de 15 años antes del inicio del próximo ciclo escolar. Por su parte, España está considerando límites para adolescentes de hasta 16 años, mientras que Alemania se encuentra en discusión sobre regulaciones similares. En el Reino Unido, se prevé una consulta pública sobre la implementación de restricciones análogas.

Por su parte, en Estados Unidos, el avance de la regulación se da a nivel estatal, con Florida ya aplicando un veto a menores de 14 años y otros estados como California y Nueva York exigiendo advertencias sobre los riesgos que implican las redes sociales para los jóvenes. A nivel judicial, Meta Platforms, la empresa matriz de Instagram, enfrenta demandas relacionadas con los efectos perjudiciales de sus aplicaciones en la salud mental de los adolescentes. En este contexto, el CEO de Meta, Mark Zuckerberg, defendió la misión de su compañía, enfatizando que su objetivo no es crear adicción, sino proporcionar un servicio útil a la comunidad.

Estudios recientes revelan la magnitud del problema: un informe en Francia señala que el 93% de los estudiantes de secundaria utilizan redes sociales, mientras que en Estados Unidos, investigaciones del Pew Research Center indican que la mayoría de los adolescentes entre 13 y 17 años acceden a plataformas como TikTok e Instagram de manera diaria.